domingo 25 de octubre de 2009

¿QUE ES UN DIETISTA-NUTRICIONISTA?


En el Real Decreto 433/1998, de 20 de marzo (B.O.E. 15-04-1998), se establece el título universitario oficial de Diplomado en Nutrición Humana y Dietética y las directrices generales propias de los planes de estudios conducentes a la obtención de aquel. Según la Conferencia de Consenso del Perfil Profesional del Diplomado en Nutrición Humana y Dietética:


“Un dietista-nutricionista es un profesional de la salud, con titulación universitaria, reconocido como un experto en alimentación, nutrición y dietética, con capacidad para intervenir en la alimentación de una persona o grupo, desde los siguientes ámbitos de actuación: la nutrición en la salud y en la enfermedad, el consejo dietético, la investigación y la docencia, la salud pública desde los organismos gubernamentales, las empresas del sector de la alimentación, la restauración colectiva y social”.

Según la European Federation of the Associations of Dietitians (EFAD): “El dietista es una persona cualificada y legalmente reconocida para poder aconsejar una buena alimentación, tanto para grupos de personas o de individuos en buen estado de salud, como de los que necesitan un régimen terapéutico”.


La Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias, establece como tal, en su artículo 2, que la profesión de dietista-nutricionista es aquella para cuyo ejercicio habilita el título de Diplomado en Nutrición Humana y Dietética. Por otra parte, el artículo 7.2.g) califica como Dietistas-Nutricionistas a los Diplomados universitarios en Nutrición Humana y Dietética que desarrollan actividades orientadas a la alimentación de la persona o de grupos de personas, adecuadas a las necesidades fisiológicas y, en su caso, patológicas de las mismas, de acuerdo con los principios de prevención y salud pública.


Funciones del Dietista-Nutricionista.


En todos los lugares donde una adecuada alimentación puede ayudar a mejorar la calidad de vida, los dietistas enseñan, investigan, valoran, guían y aconsejan. La profesión de dietista-nutricionista lleva implícita en su ejercicio la educación alimentaria y nutricional en cualesquiera de los campos donde es posible ejercerla. La figura del dietista, siempre de acuerdo con la sociedad en que desarrolla su labor, actúa en los siguientes ámbitos con funciones específicas de cada uno de ellos:


1.El dietista actúa sobre la alimentación de la persona o grupo de personas sanas o enfermas (en este caso después del diagnóstico médico), teniendo en cuenta las necesidades fisiológicas (o patológicas si es el caso), preferencias personales, socioeconómicas, religiosas y culturales. Puede desarrollar sus funciones como dietista clínico.
2.El dietista comunitario o de salud pública (prevención y promoción de la salud) actúa sobre la población en general, desde entidades diversas, desarrollando y participando en programas de políticas alimentarias, de prevención y salud en general, y de educación alimentaria, dentro del marco de la salud pública y la nutrición comunitaria.
3.El dietista en restauración colectiva participa en la gestión y en la organización, y vela por la calidad y la salubridad de los alimentos durante todo el proceso de producción. Forma al personal del servicio de alimentación en materia de seguridad alimentaria, planifica menús y valora el equilibrio nutricional de la oferta alimentaria.
4.El dietista en la industria asesora en la innovación de nuevos productos y en el marketing social relacionado con la alimentación.
5.El dietista docente actúa como formador en centros públicos y privados en los que se imparten conocimientos sobre alimentación, nutrición y salud.
6.El dietista investidagor está capacitado para integrarse en un equipo multidisciplinar de investigación y desarrollo. Potencia la investigación en el área de la alimentación, la nutrición y la salud.


Con objeto de definir las competencias profesionales del Diplomado en Nutrición Humana y Dietética y ante la integración del sistema universitario español en el Espacio Europeo de Enseñanza Superior, representantes de Universidades que imparten el Título y la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas constituyó la Conferencia de Consenso.
Esta Conferencia de Consenso sobre el Perfil Profesional del Titulado Universitario en Nutrición Humana y Dietética nace ante:


·La indefinición del marco de actuación profesional de los diferentes niveles/tipos de estudios sobre alimentación, dietética y nutrición. ·Las consecuencias de la libre circulación de profesionales en el marco europeo. ·La necesidad de redefinición de las directrices y planes de estudios adaptados a facilitar unos conocimientos junto con unas habilidades, actitudes y aptitudes que capaciten al titulado para el ejercicio profesional.


Este documento de Consenso se firmó y rubricó el 24 de Febrero de 2003 en la ciudad de Pamplona. El contenido de éste se puede encontrar en el siguiente enlace:

http://www.aedn.es/dietista.php

FUENTE INFORMACIÓN:

http://www.aedn.es

jueves 22 de octubre de 2009

CIRUGÍA DE LA OBESIDAD

Ha sido noticia la trágica historia de un británico considerado el hombre más obeso del mundo, con 450 kilogramos de peso corporal. Paul Mason tiene 48 años y parece que tiene previsto operarse en el hospital St. Richard, en el sur de Inglaterra, con el objetivo de iniciar una pérdida ponderal efectiva.

Actualmente es esclavo de su exceso de kilos, que lo mantiene encerrado en su habitación, donde su único entretenimiento es jugar con su ordenador y comer sin control alguno (llega a consumir en tan solo un día alrededor de 20.000 Kcal., aproximadamente 8 veces más de lo que debería comer). Su imposibilidad para poder desplazarse es tal que para poder llegar al hospital será necesario un helicóptero.

La obesidad es una enfermedad crónica en la que existe un aumento de peso asociado al exceso de tejido graso, generalmente acompañado de un descenso de la masa muscular.

Se considera que los hombres tienen un porcentaje de grasa saludable cuando su peso corporal tiene una composición entre el 10% y el 20% de grasa (es obeso el varón con un 25% o más del peso corporal constituido por grasa) y para las mujeres el porcentaje se sitúa entre el 17% y el 25% (es obesa la mujer con un 32% o más de grasa).

Su origen más común es el exceso de calorías, la reducción de la actividad física y los malos hábitos dietéticos, aunque en ocasiones también intervienen factores genéticos (historia familiar con antecedentes en obesidad), psíquicos (los nervios o la depresión influyen en el apetito), endocrinológicos (hipotiroidismo, síndrome de cushing, hipogonadismo,…) o la toma de medicamentos (antidepresivos, glucocorticoides, insulina, anticonceptivos orales).

El impacto de la obesidad sobre la salud de cualquier persona es totalmente devastador, varios estudios relacionan esta patología con multitud de complicaciones a corto y largo plazo:

- Problemas cardiovasculares.
- Alteraciones metabólicas.
- Problemas respiratorios.
- Problemas osteoarticulares.
- Problemas digestivos.
- Problemas renales.
- Problemas cutáneos.
- Problemas gonadales.
- Problemas gestacionales.
- Problemas sexuales.
- Problemas neurológicos.
- Infecciones.
- Problemas quirúrgicos y anestésicos.
- Problemas psicológicos.
- Problemas sociales.
- Mortalidad aumentada por complicaciones.
- Tasa elevada de suicidios en comparación con personas con normopeso.
- Problemas oncológicos.

La restricción calórica asociada a la práctica de ejercicio físico es el mejor tratamiento para la pérdida de peso aunque muchos pacientes, tras fracasar en multitud de intentos, deciden probar con los fármacos como la sibutramina u orlistat o con la cirugía. Para ésta última se requiere tener un Índice de Masa Corporal (IMC) mayor de 35 kg/m², pérdidas de peso fallidas y ningún antecedente de abuso de sustancias o trastornos psiquiátricos (entre ellos, trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia o bulimia nerviosa).

El método más común es el conocido como bypass gástrico. Consiste en una intervención realizada mediante laparoscopia en la que se acorta el intestino delgado para reducir la capacidad del estómago. Con esto se consigue que la cantidad de comida que ingiere el paciente se tenga que reducir forzosamente al tener una bolsa mucho más pequeña.

Realmente es una técnica eficaz, que muestra una reducción ponderal del 65-70% aproximadamente del sobrepeso a 5 años de seguimiento.

El recién operado debe estar preparado psicológicamente para someterse durante una temporada más o menos larga, según la recuperación, a una dieta estricta (totalmente diferente a la seguida antes de la intervención) que incluye comer volúmenes de alimentos muy pequeños y continuados durante el día y tomar vitaminas y minerales diariamente para evitar carencias nutricionales.

Como consecuencia de la intervención aparecen alteraciones en la absorción de nutrientes, desnutrición, síndrome de descarga (los alimentos pasan demasiado rápido del estómago al intestino, causando debilitamiento, sudoración y palpitaciones), estreñimiento, nauseas, vómitos y deshidratación.

martes 20 de octubre de 2009

LA OBESIDAD INFANTIL Y EL SÍNDROME METABÓLICO ALARMA A LOS PROFESIONALES DE LA SALUD.

En los últimos años se ha incremento de forma alarmante la obesidad, y lo curioso es que no solo está ocurriendo en los países desarrollados sino también en aquellos que se encuentran en vías de desarrollo donde la desnutrición de las clases bajas coexiste con la obesidad de los estratos sociales más altos.

Lo más preocupante es que los problemas derivados del exceso de peso se inician cada vez más en edades demasiado tempranas, por lo que las complicaciones de salud también lo hacen antes de tiempo. Según una investigación del catedrático del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Granada (UGR), Ángel Gil Hernández, uno de cuatro niños obesos en edad escolar (con edades comprendidas entre los 6 y los 12 años) desarrollan el denominado síndrome metabólico (SM). Se trata de un síndrome multifactorial que se asocia al estilo de vida actual y se define como la agrupación en una misma persona de varios factores de riesgo cardiovascular de origen endógeno y confiere un elevado riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, especialmente la cardiopatía isquémica. Se relaciona con la obesidad por lo que los pequeños que superan los límites saludables de circunferencia de cintura e IMC corren riesgo de padecer en la edad adulta síndrome metabólico.

Se trata de una enfermedad propia de los adultos pero por culpa de la obesidad infantil se está adelantando incluso 40 años. En los más pequeños provoca la aparición de hipertensión arterial y resistencia a la insulina (con el tiempo, si la obesidad no disminuye puede llegar a provocar diabetes tipo 2).

El tratamiento de este síndrome debe ser multifactorial e incluye la modificación de los hábitos de vida, la restricción calórica moderada, el aumento moderado y progresivo de la actividad física, y los cambios en la composición de la dieta habitual a través de la educación.

Para que este funcione es necesaria una buena educación nutricional de los padres, además de los niños. Es difícil que un niño diga que no a los alimentos atractivos y ricos en calorías que nos ofrece actualmente la industria alimentaria, así que sus progenitores deben ser los responsables de que no abusen de su consumo (son los que realizan de la compra y se encargan de la elaboración los platos que se consumen en el hogar).

Durante la etapa de la infancia se debe huir de las dietas famosas dietas milagro que aparecen en muchos medios. El simple echo de seguir unas normas dietéticas sencillas como la fragmentación adecuada de las calorías diarias o la exclusión rigurosa de los alimentos ricos en grasas y azúcares simples como la comida rápida, refrescos azucarados, golosinas, bollería industrial, etc. es la única solución para combatir la obesidad.

En ningún caso se deben los alimentos que forman parte de la pirámide alimentaria como las frutas, verduras, cereales, legumbres, tubérculos, carnes, pescados y grasas.

El seguimiento por parte de un profesional experto en nutrición es imprescindible para evitar perjudicar el buen desarrollo en una etapa de máximo crecimiento y maduración. Las dietas estrictas sin asesoramiento implican la aparición de dolor de cabeza, mareos, fatiga, cambios de humos, disminución en el rendimiento escolar, desarreglos hormonales, trastornos de la conducta alimentaria (anorexia y bulimia nerviosa), etc.

En cuanto al ejercicio físico, el niño obeso debe iniciarlo cuanto antes, de forma progresiva y sobretodo debe escoger aquellas actividades de tipo aeróbico como la bicicleta, el correr, el fútbol o el baloncesto.

El ejercicio físico modera moderado y adaptado aporta multitud de ventajas para la salud, a parte de la reducción y mantenimiento de peso: mejora el metabolismo, el colesterol bueno o HLD-colesterol, la tensión arterial, ayuda a dormir, relaja y aumenta la autoestima.

Una forma sencilla de reducir el sedentarismo infantil es acabar con el uso indiscriminado del transporte para desplazarse en distancias cortas, el uso de ascensores, la reducción del ejercicio físico en los colegios y el abuso de las horas dedicadas al ordenador o a los videojuegos o a la televisión. La Academia Americana de Pediatría recomienda la ausencia de televisión en menores de 2 años, máximo de 1 -2 horas/día en mayores de esta edad y no disponer de un aparato de TV o similar en la habitación del niño.

jueves 15 de octubre de 2009

INFORMACIÓN NUTRICIONAL DEL KÉFIR

http://www.cocinayhogar.com/dietasana/vegetarianos/?pagina=dietasana_vegetarianos_025_025

DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN.

Hoy viernes, 16 de octubre de 2009 es el Día Mundial de la Alimentación. Este fue proclamado en 1979 por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) con el objetivo de concienciarnos a todos sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, desnutrición y pobreza.


El lema para este año es conseguir la seguridad alimentaria en esta época de crisis que estamos viviendo. La crisis no solo la padecemos en occidente, es internacional, así que afecta de forma desconsiderada a multitud de grupos de personas vulnerables como las que viven en zonas en vías de desarrollo, especialmente niños/as en pleno crecimiento, embarazadas, madres lactantes, ancianos y enfermos. La gran mayoría de la población desnutrida del planeta vive en estos países: en Asia y el Pacífico se encuentran concentradas alrededor de 642 millones de personas que sufren hambre, en el África subsahariana 265 millones, en Latinoamérica y el Caribe 53 millones y en África del norte y Oriente Próximo 42 millones.


El problema se agrava cuando por falta de ingresos disminuyen las ayudas económicas al desarrollo (la FAO calcula que se necesitan aproximadamente 30.000 millones de dólares al año para acabar con la crisis alimentaria) y se reduce la tasa de los envíos de dinero de los emigrantes a sus familias por falta de empleo en los países en los que residen.


Actualmente, por tanto, la falta de trabajo y de ingresos económicos con los que poder comprar alimentos suficientes desbancan a la principal causa de desnutrición hasta el momento: las malas cosechas.


Los datos que aporta la FAO en su informe anual sobre la seguridad alimentaria son realmente espeluznantes, el número de personas que pasa hambre crónica alcanzará este año una cifra nunca vista. En 2009 se ha experimentado un incremento de 105 millones de hambrientos en el mundo, estimándose al día de hoy 1020 millones de casos de malnutrición (casi una sexta parte de la humanidad no tiene alimentos que llevarse a la boca).


Aunque la falta de alimentos es habitual en países en vías de desarrollo, la crisis está llegando a multitud de familias de los países desarrollados, afectando actualmente a 15 millones de personas. Tanto en España como en otros países europeos, la crisis ha llevado a la desaparición de empleos, aumento de los precios de los alimentos de primera necesidad y dificultades para el pago de la hipoteca. Así, por primera vez en mucho tiempo, entidades caritativas han visto incrementadas las solicitudes de ayudas para la alimentación, entre otras cosas, y los comedores sociales se abarrotan como nunca.


En un día como hoy deberíamos reflexionar seriamente sobre estos datos en los que se refleja como la falta de alimentos daña al ser humano con los efectos nefastos de la desnutrición: diarreas graves, capacidad pulmonar reducida, insuficiencia respiratoria finalmente, reducción del tamaño del corazón, disminución del ritmo cardíaco, hipotensión e insuficiencia cardíaca finalmente, hipotermia y edema, anemias varias, daños en el sistema nervioso, etc. En los más pequeños, los efectos suelen ser irreversibles, por los que nunca podrán experimentar una recuperación en la edad adulta, aunque puedan llevarse alimentos a la boca.


Es momento de movilizarse y encontrar una solución inmediata antes de que más personas tengan que verse afectadas por esta situación. Luchar contra el hambre en el mundo significa luchar por la paz, por la seguridad mundial y por el desarrollo.

miércoles 14 de octubre de 2009

NACIMIENTO EN INDONESIA DE UN NIÑO CON MACROSOMÍA.

Es noticia en todos los medios la historia de Muhammad Akbar Risuddin, un bebé nacido el 21 de setiembre en Indonesia que se ha hecho famoso por pesar 8,7 kilos y medir 62 centímetros de estatura.

Según el libro Guinness de los récords este no es el primer caso, el bebé más pesado nació en Estados Unidos el año 1879 con 10,7 kilogramos, pero por desgracia tan sólo pudo sobrevivir once horas. El niño más pesado que sobrevivió fue un varón de 10,2 kilos que nació en 1955 en Italia.

Los bebés que nacen con un peso de entre 3 y 4 kilogramos tienen mayor posibilidad de crecer de forma adecuada y disfrutar de una buena salud a lo largo de sus primeros años de vida. Por el contrario, un exceso de peso o un bajo peso al nacer está relacionado con diferentes complicaciones en el parto y en los primeros días de vida.

Se considera que un bebé tiene bajo peso cuando al nacer su peso es inferior a 2,5 kilogramos y si es inferior a 1,5 kilogramos se clasifica como de muy bajo peso.
Los recién nacidos demasiado pequeños tienen un mayor riesgo de mortalidad neonatal y de padecer problemas de salud a largo plazo como discapacidades en su desarrollo y trastornos en el aprendizaje. Algunos bebés con bajo peso tienen desajustes de sodio (hiponatremia) o de agua o un nivel bajo de azúcar en la sangre (hipoglicemia) que pueden causar daño cerebral. Además, suelen padecer más infecciones y perturbaciones de tipo nervioso y óseo.

Cuando el bebé pesa más de 4 kilogramos, como es el caso de Muhammad Akbar Risuddin, puede tener falta de espacio en el útero materno para moverse y desarrollarse correctamente y como consecuencia existe un riesgo aumentado de que padezca deformaciones temporales en los pies, rodillas o cadera.
Además, los partos de los bebés demasiado gruesos suelen resultar más dificultosos ya que su corpulencia los hace más prolongados de lo normal, obliga a practicar cesáreas o bien la utilización de fórceps (con mayor riesgo de traumatismos).
En muchos casos, los bebés grandes nacen de madres con diabetes gestacional y tienen mayor riesgo de padecer hipoglucemias después del parto, mayor incidencia de defectos congénitos, problemas respiratorios e hiperbilirrubinemia (ictericia). Parece ser que este es el motivo del exceso de peso del pequeño Muhammad.
La diabetes gestacional es un tipo de diabetes temporal causada por el efecto de las hormonas placentarias. Se trata de una enfermedad que se caracteriza por un déficit relativo o absoluto de secreción de insulina por las células beta del páncreas.

La insulina es una hormona anabolizante que actúa en el metabolismo de todos los nutrientes y en especial de los hidratos de carbono (azúcares). Su principal función es la de favorecer la incorporación de la glucosa sanguínea a las diferentes células insulinosensibles del organismo de la madre, dónde actúa como fuente de energía. Gracias a ella la glucosa que no se ha utilizado se almacena en forma de glucógeno en el hígado y en el músculo y la que se encuentra en exceso se transforma en grasa.

Se trata, por tanto, de una hormona hipoglucemiante, es decir, reduce la glucemia o glucosa en sangre. Si no hace bien su trabajo el azúcar se acumula y pasa a través de la placenta al pequeño, que la utiliza para aumentar su tamaño (es frecuente, sin embargo, el retraso en la maduración de sus órganos).
Cuando una embarazada es diagnosticada de diabetes gestacional debe visitar sin falta a un endocrino o nutricionista con el objetivo de planificar una dieta equilibrada personalizada y adaptada a la mujer, con 6 ingestas al día (desayuno, media mañana, comida, merienda, cena y un suplemento antes de ir a dormir) y pobre en azúcares simples presentes en alimentos como los chocolates, golosinas, helados, pasteles, etc.
Realmente la dieta de la mujer con diabetes gestacional no es tan diferente a la del resto de gestantes. Con moderación, y siempre siguiendo la pauta prescrita por el especialista, puede consumir alimentos como las carnes, pescados, mariscos, legumbres, cereales integrales, frutas, verduras y aceites vegetales.

Dicha pauta de alimentación siempre va a la práctica de ejercicio físico regular, por ejemplo, caminar diariamente 1 hora (cuando no haya contraindicaciones).


Ejemplo menú para un día que aporta aproximadamente 2.000 Kcal.

Desayuno: 1 taza de leche semidesnatada + 40 gramos de pan con una cucharada de aceite de oliva + 100 g de mandarinas.

Media mañana: bocadillito de jamón del país (60 g de pan integral con 40 g de jamón) + 100 g de manzana.

Comida: 45 gramos de macarrones (pesados en crudo) hervidos con tomate + 100 g de bistec a la plancha acompañado de ensalada mixta + 40 g de pan + 200 g de kiwi + 2 cucharadas de aceite de oliva.

Merienda: 40 gramos de pan con tomate untado + 1 taza de leche semidesnatada.

Cena: patatas con espinacas (150 g de patatas y 200 g de acelgas) + 150 gramos de merluza hervida + 40 g de pan + 100 g de naranja + 1 cucharada de aceite de oliva.

Suplemento antes de ir a dormir: medio vaso de leche semidesnatada.


Por otro lado, es esencial un buen autocontrol de la glucemia capilar antes y después de las comidas, un autoanálisis regular de cetonuria en ayunas, en especial si la mujer sigue una dieta hipocalórica, y si es necesario el tratamiento farmacológico (inyecciones de insulina).

RECUPERAR EL PESO DESPUÉS DE LA GESTACIÓN, UNA PREOCUPACIÓN FRECUENTE PARA LAS NUEVAS MAMÁS

La gestación es el tiempo comprendido desde la fecundación del óvulo de la madre por el espermatozoide del padre hasta el parto o nacimiento del bebé. Su duración aproximada es de 280 días, periodo de tiempo en el que el organismo de la madre sufre una serie de modificaciones anatómicas, fisiológicas y químicas que garantizarán las mejores condiciones para un buen desarrollo del bebé.


Se trata de una etapa de carácter anabólico, el organismo de la futura mamá trabaja duro para sintetizar nuevos tejidos como el de las glándulas mamarias, tejido uterino, tejido adiposo, placenta y feto en continuo crecimiento. Todo esto se traduce en el aumento de peso de la mujer progresivo a lo largo de los 9 meses, que puede llegar a ser de 13 a 15 kilogramos de media en función de su situación antes de la concepción. Las mujeres embarazadas de gemelos y las adolescentes incluso llegan a engordar de 14 a 22 kilogramos.


La ganancia de peso, aunque incómoda para la madre, es necesaria para el buen desarrollo y crecimiento del bebé. Las mujeres que no aumentan suficiente peso suelen tener bebés con bajo peso al nacer, principal factor de muerte de lactantes y responsable de problemas de salud a largo plazo como trastornos en el desarrollo y del aprendizaje.


Igual de nocivo es el pasarse de peso, las mujeres que cogen demasiados kilos aumentan el riesgo de padecer complicaciones hipertensivas, cesárea, parto inducido y macrosomía fetal (bebés demasiado grandes).


Uno de los principales problemas que se plantea la madre una vez a nacido el bebé es la recuperación del peso que tenía antes de quedarse embarazada. Se calcula que son necesarios un mínimo de 6 meses después del periodo de lactancia para recuperar el peso habitual de forma natural y sin dietas y alrededor de 1 año para recuperar el perímetro de la cintura de antes de la concepción, por lo que la paciencia será el único aliado para poder tener éxito.


El estrés, la fatiga y la inexperiencia de los primeros días, sobretodo en madres primerizas, hacen difícil para la recién estrenada mamá el poder seguir una alimentación ordenada. Tienen poco tiempo y pocas ganas de cocinar, por lo que tienden a saltarse las comidas y a picotear entre horas alimentos ricos en grasas y azúcares, pero pobres en nutrientes. Estos sustituyen alimentos ricos en vitaminas y minerales como las frutas y verduras.

Las mujeres que no dan el pecho pueden iniciar una dieta de adelgazamiento en cuanto quieran, siempre bajo asesoramiento de un experto en nutrición. Las dietas demasiado restrictivas se deben descartar ya que comprometen la salud y provocan astenia, totalmente contraindicada en estos días en que la mujer tiene que dedicarse al cuidado de su bebé (es frecuente el dormir poco durante los primeros días del nacimiento, por lo que conviene tener energía).

La mujer que amamanta deberá esperar un poco más para iniciar una dieta de adelgazamiento, aunque puede seguir una alimentación equilibrada en la que se excluyan los dulces y las grasas saturadas.

Las dietas estrictas pueden llegar a interferir en la elaboración de leche. Sin la energía suficiente, el organismo de la mujer es incapaz de hacerse cargo de la producción de este valioso líquido. Elaborar 1 litro supone un coste de 700 Kcal y para ello, el organismo de la mujer necesita un incremento de unas 500 Kcal diarias en comparación con lo que necesitaba antes de quedarse embarazada.

Para la recuperación de la figura después del parto es totalmente imprescindible seguir una alimentación variada y adaptada a las características individuales, con una ingesta de calorías repartida en 4 o 5 comidas, que incluya todos los grupos de alimentos, que sea rica en fibra dietética y pobre en azúcares simples y grasas saturadas, con un aporte mínimo de 2 litros de agua y el uso técnicas culinarias poco grasas.

A continuación aparecen algunos consejos dietéticos:


- Incluir un mínimo de 5 raciones al día de frutas y verduras. Procurar que mínimo haya una ensalada y un cítrico.
- Consumir de 3 o 4 raciones de lácteos bajos en grasa. El calcio es imprescindible para la salud de cualquier mujer, especialmente para las que acaban de tener un hijo.
- Ingerir suficiente cantidad de fibra dietética. Esta se encuentra presente en frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos y legumbres.
- Limitar el consumo de azúcares y productos de bollería o pastelería. Se pueden utilizar edulcorantes artificiales y refrescos Light.
- Limitar la cantidad de grasas saturadas y las formas de cocción grasas como los fritos, rebozados y empanados. No abusar tampoco de los cocidos y potajes.
- Consumir alimentos ricos en ácido fólico, en especial las madres que amamantan. Lo encontramos en muy bajos niveles en alimentos de origen animal como el hígado de ternera y pollo, leche y derivados. Los alimentos vegetales son fuentes más ricas: legumbres, cereales integrales y sus derivados, vegetales de hoja verde (espinacas, coles, lechugas, espárragos), germen de trigo y frutas (melón, bananas, plátanos, naranjas, aguacate, etc.).
- Consumir alimentos ricos en hierro para evitar la aparición de anemia. Sobretodo se encuentra el las vísceras, carnes rojas, pescados y mariscos, aunque en menor cantidad también en frutos secos, legumbres y algunas verduras.
- Limitar (eliminar en caso de dar el pecho) el consumo de alcohol. Tiene demasiadas calorías vacías, es decir, solo aporta energía pero nada de nutrientes esenciales.
- Beber un mínimo de 2 litros de agua, es el único líquido que realmente necesita el organismo y es totalmente necesaria para la producción de leche.