jueves 24 de diciembre de 2009

FELICES FIESTAS

OS QUIERO FELICITAR LAS FIESTAS Y DESEAROS A TODOS UN PRÓSPERO AÑO 2010.

SALUDOS,

MARTA

martes 15 de diciembre de 2009

18 de diciembre. Día nacional de la esclerosis múltiple. La importancia de un estado nutricional óptimo para la calidad de vida del paciente.

La alimentación es una necesidad básica que tenemos todas las personas para mantener las funciones vitales de nuestro organismo y poder realizar nuestras actividades diarias.

Conociendo las recomendaciones de una alimentación equilibrada podremos ayudar al enfermo de esclerosis múltiple a mejorar su calidad de vida.

Para que su alimentación resulte saludable debe aportar una cantidad suficiente que reponga diariamente la energía y ayude a mantener su peso ponderal y equilibrada, aportando variedad en los diferentes grupos de alimentos que aporten vitaminas y minerales.

Diariamente debe consumir 4-6 raciones de farináceos (legumbres, patatas, cereales y derivados como el pan), 5 raciones entre frutas y hortalizas, 2-3 raciones de lácteos, 2 raciones de cárnicos (carne, pescado, huevos), 3-5 raciones de grasa vegetal y agua (alrededor de 1’5-2 litros).

Muy ocasionalmente, y siempre que no haya otras enfermedades que lo contraindiquen, podrá consumir carnes grasas, embutidos, azúcares, bollería, mantequillas y dulces o golosinas.

La esclerosis múltiple es un factor de riesgo para la mala nutrición del paciente puesto que la evolución de la patología pasa por fases en que hay dificultad o imposibilidad de tragar (disfagia).

A esto podemos añadir otros factores de riesgo que pueden asociarse y acelerar el proceso de desnutrición como la anorexia (pérdida de apetito), problemas bucales (úlceras, falta de piezas, infecciones, complicaciones con las prótesis), polimedicación, pérdida de autonomía, dietas terapéuticas restrictivas (sin sal, ..), etc.

La vigilancia del estado nutricional desde el inicio de la enfermedad podrá contribuir a retrasar la aparición de estados de desnutrición que favorecerían una peor evolución de la enfermedad.

La pérdida de peso empeora el estado del enfermo y aumenta el riesgo de que padezca caídas, úlceras por presión o decúbito y la aparición de diferentes infecciones.

Por el contrario, un aumento ponderal excesivo a causa de una dieta desordenada conlleva la aparición de obesidad asociada a problemas de movilidad, hipertensión, dislipemias, diabetes, etc.

Una de las complicaciones más frecuentes relacionadas con el acto de alimentarse de esta patología y que empeora el estado nutricional del enfermo es la aparición de alteraciones en el proceso de deglución: disfagia.

La disfagia es cualquier alteración del proceso de deglución, desde la colocación de la comida en la boca hasta su llegada al esófago y su posterior paso al estómago. Las consecuencias más fatales que comporta son la desnutrición, deshidratación y enfermedades respiratorias como la broncoaspiración (puede causar la muerte).

Cuando la disfagia impide una correcta nutrición es necesario que el equipo médico valore la posibilidad de alimentar a través de una sonda nasogástrica o una gastrostomía (alimentación artificial).

Esta forma de administración artificial de alimentos suele ser bastante segura porque las complicaciones no suelen ser graves, sin embargo no está libre de problemas, sobre todo si no se maneja con cuidado o la monitorización es inapropiada. En ocasiones aparecen problemas mecánicos, gastrointestinales, metabólicos, infecciosos y psicológicos, por lo que se recurre a su instauración solo si es realmente necesaria.

Algunos consejos útiles en caso de disfagia:

• Para facilitar la apertura de la boca se pueden usar cubiertos pequeños, preferentemente cuchara y aplicar toques de hielo y masajes en la mandíbula.

• Para favorecer la masticación se puede presionar la lengua con el cubierto en el momento de colocarle la comida en la boca, apretar la base de la barbilla con el dedo para estimularle el inicio de la masticación y manipulación, dar alimentos blandos de fácil masticación, elaborar purés y cremas y usar biberones o cañas para la alimentación y bebida siempre que esté activo el reflejo de succión.

• Si se desea se pueden utilizar triturados comerciales con textura modificada. Ofrecen una óptima higiene y son perfectos nutricionalmente hablando. Además, son de fácil preparación.

• Para potenciar la deglución y evitar atragantamientos modificar las consistencias, inclinar la cabeza hacia abajo en el momento de tragar y alternar un bolo de sólido y otro de líquido para facilitar el paso de la comida.

• Es recomendable beber agua fría o bebidas con gas antes y durante la comida para activar el reflejo de deglución.

• Utilizar espesantes para los líquidos o gelatinas comerciales.

lunes 30 de noviembre de 2009

ALIMENTACIÓN SANA PARA LOS CELÍACOS

La celiaquía es una intolerancia alimentaria permanente al gluten que produce atrofia de las vellosidades del intestino y conlleva una mala absorción de los todos los nutrientes.

El gluten es una proteína presente en todos los cereales (trigo, cebada, centeno, espelta, kamut, triticale y avena) y sus derivados (pan, galletas, bollería, pastas italianas, etc.), exceptuando el arroz y el maíz.

Los síntomas más frecuentes son la pérdida de apetito y peso, diarrea crónica, distensión abdominal, anemia ferropénica, alteraciones del carácter y retraso en el crecimiento infantil.

En ocasiones estos síntomas son atípicos o estar incluso ausentes, dificultando el diagnóstico de la enfermedad.

La presencia de marcadores serológicos (anticuerpos antigliadina, antiendomisio y/o transglutaminasa) elevados en la fase activa de la enfermedad, es decir, cuando el paciente esté consumiendo gluten, y su desaparición después de eliminarlo de la dieta es un dato biológico que apoya el diagnóstico, aunque no un criterio suficiente. Para un diagnóstico definitivo es imprescindible la biopsia intestinal y el estudio histológico de una muestra de mucosa obtenida a nivel duodenoyeyunal.

El único tratamiento para evitar la atrofia de las vellosidades intestinales es el seguimiento de una dieta estricta sin gluten durante toda la vida (no hay tratamiento farmacológico, almenos de momento). Cuando la dieta está libre de gluten se repara la lesión en las vellosidades intestinales y siempre y cuando no se vuelva a consumir se mantiene en buenas condiciones.

Desde el momento del diagnóstico se deben eliminar todos los alimentos que con seguridad contienen gluten: pan y harinas de trigo, cebada, centeno, avena o triticale, bollos, pasteles, tartas y demás productos de pastelería, galletas, bizcochos y productos de repostería, pastas italianas como los fideos, macarrones, tallarines y sémola de trigo, leches y bebidas malteadas, productos manufacturados en los que aparecen las harinas con gluten en cualquiera de sus formas (almidones, almidones modificados, féculas, harinas y proteínas), bebidas fermentadas a partir de cereales como la cerveza, agua de cebada, algunos licores, etc.

El gluten es una proteína vegetal que se puede sustituir por otras, tanto de origen vegetal (frutos secos, legumbres, arroz y maíz) como de origen animal (carnes, pescados, huevos y lácteos), así que su exclusión de por vida no tiene porque estar asociada a ninguna carencia nutricional.

El celíaco puede mantener el equilibrio de su dieta, no es complicado. Para ello debe consumir en cantidades moderadas alimentos frescos como las legumbres, carnes, huevos, pescados, frutas, verduras, tubérculos, grasas (aceite de oliva y de semillas), azúcares (miel, azúcar de mesa, mermelada,…), cereales sin gluten y sus derivados, siempre siguiendo la pirámide de la alimentación saludable.

Información de la pirámide:


Farináceos: pan, cereales, cereales integrales, arroz, pasta, patatas
4-6 raciones/día  (aumentar formas integrales)


40-60 gramos de pan
60-80 gramos de pasta, arroz
150-200 gramos de patatas


Lácteos: leche, queso y yogur
3 raciones/día


200-250 ml leche
200-250 gramos de yogur
40-60 gramos de queso curado
80-125 gramos de queso fresco


Verduras y hortalizas
Al menos 2 raciones/día


150-200 gramos

Frutas

Al menos 3 raciones/día


120-200 gramos
Aceite de oliva

3-6 raciones/día


10 ml


Legumbres
2-4 raciones/semana


60-80 g


Frutos secos
3-7 raciones/semana


20-30 gramos
Pescados y mariscos

3-4 raciones/semana


125-150 gramos
Carnes magras, aves

3-4 raciones/semana
Alternar su consumo


100-125 gramos
1 cuarto de pollo
1 cuarto de conejo


Huevos
3-4 raciones/semana


Mediano (53-63 gramos) 1-2 huevos


Embutidos y carnes grasas
Ocasional y moderado


Dulces, snacks, refrescos
Ocasional y moderado


Margarina, mantequilla, bollería
Ocasional y moderado


Agua de bebida
4-8 raciones/día
200 ml



Vino/cerveza
Consumo opcional y moderado en adultos


Vino: 100 ml
Cerveza. 200 ml 1 vaso



Eso sí, deberá tener cuidado con el etiquetado de los productos manufacturados puesto que muchos de ellos contienen gluten añadido como aditivo alimentario. Sólo podrá consumir los que garanticen la ausencia total de esta proteína a través de un certificado. La ingesta en pequeñas cantidades y de forma muy continuada de gluten puede causar a largo plazo trastornos importantes.

Algunos ejemplos de alimentos que pueden contener gluten son los embutidos como la mortadela, chorizo, choped o morcilla, quesos fundidos de sabores, conservas de carnes, conservas de pescados con diferentes salsas, caramelos y gominolas, sucedáneos de café y otras bebidas de máquina, frutos secos tostados con sal, helados, sucedáneos de chocolate y colorantes alimentarios.

Hay que vigilar con el etiquetado de los alimentos porque a veces no se especifica el ingrediente como gluten sino como cereales, harina, almidones modificados (E-1404 (Almidón oxidado), E-1410 (Fosfato de monoalmidón), E-1412 (Fosfato de dialmidón), E-1413 (Fosfato fosfatado de almidón), E-1414(Fosfato acetilado de almidón), E-1420 (Almidón acetilado), E-1422 (Adipato acetilado de dialmidón), E1440 (Hidroxipropil almidón), E-1442 (Fosfato de dialmidón), E-1450 (Octenil succinato de almidón)), amiláceos, fécula, fibra, espesantes, sémola, proteína, proteína vegetal, hidrolizado de proteína, malta, extracto de malta, levadura, extracto de levadura, especias y aromas.

Para facilitar la vida de los celíacos y sus familias, la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACA) publica cada año un listado con los productos manufacturados que excluyen totalmente el gluten de la composición. Para más información se puede visitar la siguiente web: http://www.celiacos.org.

Para evitar el gluten de la dieta hay que tener precaución con la manipulación de alimentos cuando se come fuera de casa, tanto en bares como restaurantes o comedores colectivos (las patatas fritas pueden estar hechas en freidoras que se utilizan también para freír croquetas o empanadillas, salsas ligadas con harina, rebozados, purés o cremas de verdura naturales a los que se añaden "picatostes" de pan de trigo, etc.).

Además, en el hogar hay que evitar freír los alimentos sin gluten en los aceites que se utilizan para freír los alimentos que contienen gluten del resto de la familia.

Para solucionar este problema es recomendable que toda la familia consuma harina y pan rallado de cereales sin gluten. Esta debe comprarse exclusivamente en lugares donde se certifique la ausencia de gluten.

Otros consejos útiles son los siguientes:

- Eliminar los productos a granel, los elaborados artesanalmente y los que no lleven etiqueta donde poder comprobar el listado de ingredientes.

- Los productos farmacéuticos pueden utilizar gluten, harinas, almidones u otros derivados para la preparación de sus excipientes. Hay que comprobarlo, sobretodo en tratamientos de larga duración.

- Hay que tener precaución con los alimentos importados ya que un fabricante puede emplear, según los diferentes países de distribución, distintos ingredientes para un producto que se comercializa en todos ellos bajo la misma marca comercial.

- En el mercado se encuentran productos especiales para celíacos que pueden facilitar su vida cotidiana como croassants, bases de pizza, pan de molde, magdalenas, etc.

miércoles 11 de noviembre de 2009

DÍA MUNDIAL DE LA DIABETES

El 14 de noviembre se celebra el día mundial de la diabetes. Se trata de una enfermedad metabólica crónica que se caracteriza por un déficit relativo o absoluto de secreción de insulina en el páncreas. En España afecta a 3 millones de personas y se prevé que en 20 años lleguen a padecerla 6 millones.



La insulina es una hormona anabolizante que actúa en el metabolismo de todos los nutrientes energéticos, no solo de los hidratos de carbono. Favorece la incorporación de la glucosa sanguínea a las diferentes células insulinosensibles del organismo, dónde actúa como combustible para el organismo. Gracias a ella la glucosa no utilizada se almacena en forma de glucógeno en el hígado y músculo, y la que se encuentra en exceso se transforma en grasa. Además, favorece la lipogénesis y estimula la captación celular de aminoácidos para la síntesis proteica, disminuyendo la gluconeogénesis hepática a partir de los aminoácidos.



Está dentro de las hormonas que actúan disminuyendo la glucosa sanguínea. En los diabéticos la secreción de insulina es inferior (o nula) y no se eleva adecuadamente después de la ingesta de glúcidos en las comidas. Como consecuencia los niveles sanguíneos de glucosa se encuentran elevados.



Existen varios tipos de diabetes: la insulinodependiente o diabetes tipo 1, la no insulinodependiente o diabetes tipo 2, la gestacional y la secundaria o asociada. La primera es típica en los jóvenes y requiere de inyecciones de insulina, la segunda aparece en la edad adulta y está asociada en la mayoría de casos a sedentarismo y obesidad (generalmente se trata con dieta, ejercicio y antidiabéticos orales), la tercera es temporal y aparece durante el embarazo y la última aparece como consecuencia de otra enfermedad o tratamiento farmacológico.

Los objetivos de la dieta en el diabético son mantener un óptimo estado nutricional y un peso saludable (la obesidad aumenta la resistencia a la insulina y aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, entre otras), además de regular los niveles sanguíneos de glucosa, lípidos y tensión arterial.

Para ello se debe fragmentar las calorías diarias en 6 tomas para una buena distribución de los hidratos de carbono (desayuno, media mañana, almuerzo, merienda, cena y un suplemento antes de ir a dormir), sin saltarse ninguna comida e intentar no alterar de forma considerable los horarios de las comidas.

El diabético debe seguir una alimentación adaptada a sus necesidades, tanto energéticas como de vitaminas y minerales. La repartición de calorías durante el día debe seguir el siguiente patrón: 50%-60% de hidratos de carbono (con restricción de azúcares sencillos), 25%-30% de grasas (reduciendo las grasas saturadas y sustituyéndolas por las insaturadas) y 15%-20% de proteínas (siendo el 50% de procedencia vegetal y evitando los alimentos proteicos grasos).

Se deben excluir de la dieta los alimentos que tienden a elevar los niveles de glucemia como el azúcar de mesa, miel, caramelos, leche condensada, mermeladas, pasteles, productos de bollería, bebidas azucaradas, cacao y sus derivados, productos pre-cocinados y helados.

Recomendaciones dietéticas:

- Sustituir las grasas saturadas por las insaturadas presentes en los aceites vegetales (oliva y de semillas) y pescados azules.

- Asegurar un aporte óptimo de fibra dietética, ya que retrasa la absorción de los azúcares y regula los niveles sanguíneos de colesterol.

- Evitar el consumo de bebidas alcohólicas, estas pueden provocar hipoglucemia (disminución de los niveles de glucosa en sangre).

- Beber suficiente agua, sobretodo en caso de poliuria (manifestación clínica de la diabetes).

- Leer el etiquetado de los productos alimenticios para diabéticos, contienen fructosa y su consumo no debe ser indiscriminado.

Ejemplo simplificado de dieta de 2000 kcal (aproximadamente):



• Desayuno: un vaso de leche, 40 gramos de pan con aceite de oliva (10 gramos) y 200 gramos de albaricoque.



• Media mañana: 40 gramos de pan con jamón cocido (60 gramos).



• Almuerzo: judía verde (200 gramos) con patata (300 gramos), 100 gramos bistec de ternera, 140 gramos de manzana y aceite para cocinar (20 gramos).



• Merienda: un vaso de leche y 15 gramos de galleta maría.



• Cena: pasta (75 gramos), 135 gramos de merluza a la plancha, 200 gramos de pimientos salteados, una rodaja de pan, 140 gramos de piña y aceite para cocinar (10 gramos).



• Suplemento antes de irse a dormir: un vaso de leche.




domingo 25 de octubre de 2009

¿QUE ES UN DIETISTA-NUTRICIONISTA?


En el Real Decreto 433/1998, de 20 de marzo (B.O.E. 15-04-1998), se establece el título universitario oficial de Diplomado en Nutrición Humana y Dietética y las directrices generales propias de los planes de estudios conducentes a la obtención de aquel. Según la Conferencia de Consenso del Perfil Profesional del Diplomado en Nutrición Humana y Dietética:


“Un dietista-nutricionista es un profesional de la salud, con titulación universitaria, reconocido como un experto en alimentación, nutrición y dietética, con capacidad para intervenir en la alimentación de una persona o grupo, desde los siguientes ámbitos de actuación: la nutrición en la salud y en la enfermedad, el consejo dietético, la investigación y la docencia, la salud pública desde los organismos gubernamentales, las empresas del sector de la alimentación, la restauración colectiva y social”.

Según la European Federation of the Associations of Dietitians (EFAD): “El dietista es una persona cualificada y legalmente reconocida para poder aconsejar una buena alimentación, tanto para grupos de personas o de individuos en buen estado de salud, como de los que necesitan un régimen terapéutico”.


La Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias, establece como tal, en su artículo 2, que la profesión de dietista-nutricionista es aquella para cuyo ejercicio habilita el título de Diplomado en Nutrición Humana y Dietética. Por otra parte, el artículo 7.2.g) califica como Dietistas-Nutricionistas a los Diplomados universitarios en Nutrición Humana y Dietética que desarrollan actividades orientadas a la alimentación de la persona o de grupos de personas, adecuadas a las necesidades fisiológicas y, en su caso, patológicas de las mismas, de acuerdo con los principios de prevención y salud pública.


Funciones del Dietista-Nutricionista.


En todos los lugares donde una adecuada alimentación puede ayudar a mejorar la calidad de vida, los dietistas enseñan, investigan, valoran, guían y aconsejan. La profesión de dietista-nutricionista lleva implícita en su ejercicio la educación alimentaria y nutricional en cualesquiera de los campos donde es posible ejercerla. La figura del dietista, siempre de acuerdo con la sociedad en que desarrolla su labor, actúa en los siguientes ámbitos con funciones específicas de cada uno de ellos:


1.El dietista actúa sobre la alimentación de la persona o grupo de personas sanas o enfermas (en este caso después del diagnóstico médico), teniendo en cuenta las necesidades fisiológicas (o patológicas si es el caso), preferencias personales, socioeconómicas, religiosas y culturales. Puede desarrollar sus funciones como dietista clínico.
2.El dietista comunitario o de salud pública (prevención y promoción de la salud) actúa sobre la población en general, desde entidades diversas, desarrollando y participando en programas de políticas alimentarias, de prevención y salud en general, y de educación alimentaria, dentro del marco de la salud pública y la nutrición comunitaria.
3.El dietista en restauración colectiva participa en la gestión y en la organización, y vela por la calidad y la salubridad de los alimentos durante todo el proceso de producción. Forma al personal del servicio de alimentación en materia de seguridad alimentaria, planifica menús y valora el equilibrio nutricional de la oferta alimentaria.
4.El dietista en la industria asesora en la innovación de nuevos productos y en el marketing social relacionado con la alimentación.
5.El dietista docente actúa como formador en centros públicos y privados en los que se imparten conocimientos sobre alimentación, nutrición y salud.
6.El dietista investidagor está capacitado para integrarse en un equipo multidisciplinar de investigación y desarrollo. Potencia la investigación en el área de la alimentación, la nutrición y la salud.


Con objeto de definir las competencias profesionales del Diplomado en Nutrición Humana y Dietética y ante la integración del sistema universitario español en el Espacio Europeo de Enseñanza Superior, representantes de Universidades que imparten el Título y la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas constituyó la Conferencia de Consenso.
Esta Conferencia de Consenso sobre el Perfil Profesional del Titulado Universitario en Nutrición Humana y Dietética nace ante:


·La indefinición del marco de actuación profesional de los diferentes niveles/tipos de estudios sobre alimentación, dietética y nutrición. ·Las consecuencias de la libre circulación de profesionales en el marco europeo. ·La necesidad de redefinición de las directrices y planes de estudios adaptados a facilitar unos conocimientos junto con unas habilidades, actitudes y aptitudes que capaciten al titulado para el ejercicio profesional.


Este documento de Consenso se firmó y rubricó el 24 de Febrero de 2003 en la ciudad de Pamplona. El contenido de éste se puede encontrar en el siguiente enlace:

http://www.aedn.es/dietista.php

FUENTE INFORMACIÓN:

http://www.aedn.es

jueves 22 de octubre de 2009

CIRUGÍA DE LA OBESIDAD

Ha sido noticia la trágica historia de un británico considerado el hombre más obeso del mundo, con 450 kilogramos de peso corporal. Paul Mason tiene 48 años y parece que tiene previsto operarse en el hospital St. Richard, en el sur de Inglaterra, con el objetivo de iniciar una pérdida ponderal efectiva.

Actualmente es esclavo de su exceso de kilos, que lo mantiene encerrado en su habitación, donde su único entretenimiento es jugar con su ordenador y comer sin control alguno (llega a consumir en tan solo un día alrededor de 20.000 Kcal., aproximadamente 8 veces más de lo que debería comer). Su imposibilidad para poder desplazarse es tal que para poder llegar al hospital será necesario un helicóptero.

La obesidad es una enfermedad crónica en la que existe un aumento de peso asociado al exceso de tejido graso, generalmente acompañado de un descenso de la masa muscular.

Se considera que los hombres tienen un porcentaje de grasa saludable cuando su peso corporal tiene una composición entre el 10% y el 20% de grasa (es obeso el varón con un 25% o más del peso corporal constituido por grasa) y para las mujeres el porcentaje se sitúa entre el 17% y el 25% (es obesa la mujer con un 32% o más de grasa).

Su origen más común es el exceso de calorías, la reducción de la actividad física y los malos hábitos dietéticos, aunque en ocasiones también intervienen factores genéticos (historia familiar con antecedentes en obesidad), psíquicos (los nervios o la depresión influyen en el apetito), endocrinológicos (hipotiroidismo, síndrome de cushing, hipogonadismo,…) o la toma de medicamentos (antidepresivos, glucocorticoides, insulina, anticonceptivos orales).

El impacto de la obesidad sobre la salud de cualquier persona es totalmente devastador, varios estudios relacionan esta patología con multitud de complicaciones a corto y largo plazo:

- Problemas cardiovasculares.
- Alteraciones metabólicas.
- Problemas respiratorios.
- Problemas osteoarticulares.
- Problemas digestivos.
- Problemas renales.
- Problemas cutáneos.
- Problemas gonadales.
- Problemas gestacionales.
- Problemas sexuales.
- Problemas neurológicos.
- Infecciones.
- Problemas quirúrgicos y anestésicos.
- Problemas psicológicos.
- Problemas sociales.
- Mortalidad aumentada por complicaciones.
- Tasa elevada de suicidios en comparación con personas con normopeso.
- Problemas oncológicos.

La restricción calórica asociada a la práctica de ejercicio físico es el mejor tratamiento para la pérdida de peso aunque muchos pacientes, tras fracasar en multitud de intentos, deciden probar con los fármacos como la sibutramina u orlistat o con la cirugía. Para ésta última se requiere tener un Índice de Masa Corporal (IMC) mayor de 35 kg/m², pérdidas de peso fallidas y ningún antecedente de abuso de sustancias o trastornos psiquiátricos (entre ellos, trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia o bulimia nerviosa).

El método más común es el conocido como bypass gástrico. Consiste en una intervención realizada mediante laparoscopia en la que se acorta el intestino delgado para reducir la capacidad del estómago. Con esto se consigue que la cantidad de comida que ingiere el paciente se tenga que reducir forzosamente al tener una bolsa mucho más pequeña.

Realmente es una técnica eficaz, que muestra una reducción ponderal del 65-70% aproximadamente del sobrepeso a 5 años de seguimiento.

El recién operado debe estar preparado psicológicamente para someterse durante una temporada más o menos larga, según la recuperación, a una dieta estricta (totalmente diferente a la seguida antes de la intervención) que incluye comer volúmenes de alimentos muy pequeños y continuados durante el día y tomar vitaminas y minerales diariamente para evitar carencias nutricionales.

Como consecuencia de la intervención aparecen alteraciones en la absorción de nutrientes, desnutrición, síndrome de descarga (los alimentos pasan demasiado rápido del estómago al intestino, causando debilitamiento, sudoración y palpitaciones), estreñimiento, nauseas, vómitos y deshidratación.

martes 20 de octubre de 2009

LA OBESIDAD INFANTIL Y EL SÍNDROME METABÓLICO ALARMA A LOS PROFESIONALES DE LA SALUD.

En los últimos años se ha incremento de forma alarmante la obesidad, y lo curioso es que no solo está ocurriendo en los países desarrollados sino también en aquellos que se encuentran en vías de desarrollo donde la desnutrición de las clases bajas coexiste con la obesidad de los estratos sociales más altos.

Lo más preocupante es que los problemas derivados del exceso de peso se inician cada vez más en edades demasiado tempranas, por lo que las complicaciones de salud también lo hacen antes de tiempo. Según una investigación del catedrático del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Granada (UGR), Ángel Gil Hernández, uno de cuatro niños obesos en edad escolar (con edades comprendidas entre los 6 y los 12 años) desarrollan el denominado síndrome metabólico (SM). Se trata de un síndrome multifactorial que se asocia al estilo de vida actual y se define como la agrupación en una misma persona de varios factores de riesgo cardiovascular de origen endógeno y confiere un elevado riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, especialmente la cardiopatía isquémica. Se relaciona con la obesidad por lo que los pequeños que superan los límites saludables de circunferencia de cintura e IMC corren riesgo de padecer en la edad adulta síndrome metabólico.

Se trata de una enfermedad propia de los adultos pero por culpa de la obesidad infantil se está adelantando incluso 40 años. En los más pequeños provoca la aparición de hipertensión arterial y resistencia a la insulina (con el tiempo, si la obesidad no disminuye puede llegar a provocar diabetes tipo 2).

El tratamiento de este síndrome debe ser multifactorial e incluye la modificación de los hábitos de vida, la restricción calórica moderada, el aumento moderado y progresivo de la actividad física, y los cambios en la composición de la dieta habitual a través de la educación.

Para que este funcione es necesaria una buena educación nutricional de los padres, además de los niños. Es difícil que un niño diga que no a los alimentos atractivos y ricos en calorías que nos ofrece actualmente la industria alimentaria, así que sus progenitores deben ser los responsables de que no abusen de su consumo (son los que realizan de la compra y se encargan de la elaboración los platos que se consumen en el hogar).

Durante la etapa de la infancia se debe huir de las dietas famosas dietas milagro que aparecen en muchos medios. El simple echo de seguir unas normas dietéticas sencillas como la fragmentación adecuada de las calorías diarias o la exclusión rigurosa de los alimentos ricos en grasas y azúcares simples como la comida rápida, refrescos azucarados, golosinas, bollería industrial, etc. es la única solución para combatir la obesidad.

En ningún caso se deben los alimentos que forman parte de la pirámide alimentaria como las frutas, verduras, cereales, legumbres, tubérculos, carnes, pescados y grasas.

El seguimiento por parte de un profesional experto en nutrición es imprescindible para evitar perjudicar el buen desarrollo en una etapa de máximo crecimiento y maduración. Las dietas estrictas sin asesoramiento implican la aparición de dolor de cabeza, mareos, fatiga, cambios de humos, disminución en el rendimiento escolar, desarreglos hormonales, trastornos de la conducta alimentaria (anorexia y bulimia nerviosa), etc.

En cuanto al ejercicio físico, el niño obeso debe iniciarlo cuanto antes, de forma progresiva y sobretodo debe escoger aquellas actividades de tipo aeróbico como la bicicleta, el correr, el fútbol o el baloncesto.

El ejercicio físico modera moderado y adaptado aporta multitud de ventajas para la salud, a parte de la reducción y mantenimiento de peso: mejora el metabolismo, el colesterol bueno o HLD-colesterol, la tensión arterial, ayuda a dormir, relaja y aumenta la autoestima.

Una forma sencilla de reducir el sedentarismo infantil es acabar con el uso indiscriminado del transporte para desplazarse en distancias cortas, el uso de ascensores, la reducción del ejercicio físico en los colegios y el abuso de las horas dedicadas al ordenador o a los videojuegos o a la televisión. La Academia Americana de Pediatría recomienda la ausencia de televisión en menores de 2 años, máximo de 1 -2 horas/día en mayores de esta edad y no disponer de un aparato de TV o similar en la habitación del niño.