sábado, 20 de febrero de 2010

IMPORTANCIA DE LA ALIMENTACIÓN EN ENFERMOS DE FIBROMIALGIA

Una alimentación equilibrada hace posible que la persona mantenga un óptimo estado de salud a cualquier edad, a la vez que le permite el realizar todas las actividades de su vida diaria: hacer las tareas de la casa, ir de compras, realizar deporte, trabajar, estudiar, etc.




Para que sea saludable, debe adaptarse a la edad, constitución, sexo, actividad física y situación fisiológica (adolescencia, menopausia, embarazo, lactancia,…), ser suficiente en energía y nutrientes (proteínas, grasas, azúcares) y variada en todos los grupos de alimentos para asegurar un aporte adecuado de vitaminas y minerales.

Es un hecho demostrado que los hábitos alimentarios pueden estar implicados en el origen de algunas enfermedades como las cardiovasculares, la obesidad, la diabetes e incluso, determinados tipos de cáncer.

En caso de padecer alguna enfermedad, como es el caso de la fibromialgia, una dieta balanceada evitará complicaciones e incluso podrá mejorar alguno de sus síntomas, al mismo tiempo que la calidad de vida del enfermo.



No fue hasta hace poco, en el 1992, que la Organización Mundial de la Salud OMS la reconoció como patología. Es por esto que hay pocos estudios científicos que revelen por completo sus causas y tratamiento y por lo tanto, elaborar una guía dietética es verdaderamente difícil.

El cansancio y el malestar general, el dolor y la ansiedad que padece de forma crónica el enfermo de fibromialgia afecta en su totalidad a su vida cotidiana y por lo tanto, afecta también a sus hábitos alimentarios que se suelen ver alterados (pueden aparecer graves desequilibrios nutricionales y la aparición de obesidad por la falta de ejercicio físico y mal reparto de las calorías).

Por lo tanto, una alimentación equilibrada aportará los nutrientes imprescindibles para tener la energía necesaria para afrontar el día a día y evitar la aparición complicaciones por carencias (anemias, osteoporosis, estreñimiento) o por excesos (colesterol o glucosa elevados en sangre, etc.) que agravarán los síntomas propios de la enfermedad.

Una dieta rica en vegetales, y por lo tanto, rica en potasio, cinc, silicio y selenio y pobre en grasas y proteínas de origen animal ayuda a mantener los músculos y los tendones en buen estado y pueden ayudar a disminuir la sensación de dolor.

Los enfermos de fibromialgia deben aportar una ingesta suficiente de calcio a través de la alimentación e incluso a través de suplementos ya que una baja concentración de este en sangre es responsable de la aparición de espasmos musculares. En ningún caso se debe optar por la suplementación sin previo consejo médico, este mineral en cantidades superiores a los 2000 miligramos diarios no es beneficioso ya que favorece la aparición de infecciones urinarias e impide la asimilación de otros minerales igual de importantes como el hierro, el magnesio o el cinc.

Es necesaria una ingesta mínima de 2 raciones de lácteos para cubrir los requerimientos de calcio aunque en ocasiones se precisan incluso 4, como en el caso de las embarazadas: 1 ración equivale a un vaso de leche, 2 yogures, 80 gr. de requesón, 40 gr. de queso magro, 80 gr. de queso fresco, 1 cuajada o 2 petit- suisses.

El magnesio interviene en el proceso de la contracción muscular y su carencia provoca estremecimientos musculares y calambres además de apatía y debilidad.

Una de las mejores fuentes de este es el agua mineral. También contienen magnesio alimentos como la soja, los frutos oleaginosos, los pescados, los frutos secos y las verduras, en especial las de color muy verde.

Es frecuente incluir en el tratamiento del enfermo el uso de suplementos de vitaminas antioxidantes como la vitamina A, C y E para combatir el estrés y reforzar el sistema inmune.

Alimentos recomendados.

• Alcalinizantes (ricos en potasio, calcio, magnesio y sodio). Entre los que destacan la lechuga, las endibias, la escarola, el perejil, el plátano, el mijo, las almendras, el maíz, las castañas, etc.

• Ricos en ácidos grasos omega 3: pescados azules, aceite de linaza, de cánola, de nuez, de soja, de germen de trigo y de avellana.

• Frutas frescas, frutos secos y semillas (ricos en antioxidantes, calcio y ácidos grasos omega 3): manzana, pera, almendras, avellanas, sésamo, etc.

Contrariamente a lo que se piensa, las frutas ácidas –el limón, por ejemplo- no suelen ser acidificantes, ya que su digestión deja como residuos minerales alcalinos.

• Verduras y hortalizas (ricas en calcio, potasio, vitamina C, ácido fólico y betacarotenos): zanahoria, cebolla, apio, col, lechuga, pepino, etc.

• Cereales integrales (ricos en selenio, vitaminas del grupo B y fibra): trigo, avena, centeno, etc.

• La soja y sus derivados (aportan proteínas, calcio, hierro, yodo, magnesio, potasio, fósforo, ácido fólico y vitaminas del grupo B).

• Algas (ricas en calcio, magnesio y otros oligoelementos que facilitan su la absorción): Hijiki, Wakame, Nori, Agar-Agar, Kombu, Arame, etc.

Alimentos desaconsejados.

• Acidificantes: (ricos en fósforo, azufre y cloro). Aquellos que contienen aditivos y edulcorantes, las harinas refinadas, las conservas, etc.

• Ricos en oxalatos: espinacas, acelgas, remolachas, etc.

• Ricos en grasas saturadas: carnes grasas, embutidos, mantequilla, lácteos enteros, helados, comida basura, etc.

• Ricos en purinas: vísceras, carnes rojas y mariscos. Algunos vegetales tienen también un contenido en purinas moderado: espárragos, champiñones, coliflor y legumbres.

• Vegetales solonáceos (contienen solanina, una toxina que actúa sobre los enzimas formadores de los músculos aumentando la inflamación y causando dolor): tomate, patata, pimiento, berenjena, etc.

• El alcohol, la cafeína, la sal y los azúcares refinados (irritan los músculos y son estresantes para el sistema inmune).

Cuando hay acidosis por el abuso de estos alimentos aparecen síntomas como la falta crónica de energía, sabor agrio y viscoso al despertar, propensión a la fatiga y el frío, tendencia a la depresión, encías inflamadas y sensibles, caries, cabello sin brillo y su caída, piel seca y agrietada, uñas frágiles y quebradizas, calambres y espasmos musculares, problemas osteoarticulares, aumento en el depósito de cristales en las articulaciones y su inflamación, propensión a sufrir infecciones y músculos doloridos.

Consejos dietéticos:

• Fraccionar la ingesta diaria en 4 comidas para un buen reparto de las calorías. No saltarse ninguna ni “picar” entre horas.

• Comer en un ambiente relajado y sin prisas.

• Aumentar el aporte de fibra a través del consumo de un mínimo de 5 raciones de verduras y frutas (en caso de diarrea seguir dieta astringente). No abusar de los alimentos más flatulentos en caso de meteorismo: legumbres, col, coliflor, coles de bruselas, alcachofas, nabos, cebolla y manzana cruda, melón, sandía, chocolate, frutos secos y setas.

• Optar por carnes blancas (pollo, pavo, conejo) y pescados (del azul mínimo dos veces a la semana) frente al abuso de las carnes rojas y muy grasas (ternera, cerdo, cordero, etc.).

• Utilizar cocciones ligeras como el horno, la plancha, el vapor, el papillote o el hervido y limitar las grasas (fritos, rebozados, empanados) a ocasiones esporádicas.

• Reducir el aporte de azúcares refinados presentes en caramelos, pasteles, azúcar de mesa, bebidas azucaradas, etc. y aumentar el consumo de los azúcares complejos presentes en los cereales, legumbres y patatas (aportarán la energía necesaria).

• Utilizar como fuente principal de grasas el aceite de oliva y de semillas (no cocinar con manteca ni mantequilla).

• Beber suficientes líquidos (alrededor de 2 litros diarios). La deshidratación provoca estreñimiento, retención de sodio y edemas, dolores de cabeza y migraña y disminuye el rendimiento en el estudio, trabajo y en el ejercicio diario.

• No abusar del alcohol. El exceso de este provoca inapetencia y riesgo de déficits nutricionales.

• Mantener un peso adecuado. El sobrepeso genera una sobrecarga en las rodillas y fatiga al realizar las tareas.

• Realizar ejercicio físico moderado y adaptado.

4 comentarios:

Gaudy dijo...

El Lunes pasado me dijeron que tengo esta enfermedad estoy muy asustada no quiero pasar x todo lo q he visto. Como puedo comunicarme con alguien que me oriente no se q hacer tengo miedo he visto tanto en internet que estoy aterrada.

Gaudy dijo...

Mi correo es Gaudyblanco@hotmail.com

Marta dijo...

No estés aterrada, cuando nos diagnostican cualquier enfermedad nos asustamos pero tenemos que mantenernos serenos y luchar. He contactado contigo a través de tu e-mail personal. Saludos y mucho ánimo!!!

coca dijo...

mira tenes que tomarlo con calma por que si no es peor para nuestro cuerpo que con esa enfermedad se pone mas sensible ponete en tratamiento enseguida y hacelo bien ,yo no te digo que no tengo mas dolor pero me calmo un 70% con la medicacion y eso que tomo la triptilina de 25 una a la noche epero que esto te tranquilice cariños coca